Bethany Hamilton: el poner la confianza en Dios es un gran alivio

 

Creo que todos conocemos bien la historia o hemos visto una película sobre su vida. Nació el 8 de Febrero de 1990 y es una surfista hawaiana profesional. Fue mundialmente conocida por el ataque que recibió de un tiburón quitándole su brazo izquierdo de un solo mordisco.Desde su infancia tuvo esa pasión por el surf, y a la edad de los nueve años aceptó a Cristo en su corazón. Su vida era asombrosa ante tal combinación entre olas, familia y Jesús. Todo era ideal, todo marcaba que Dios la había puesto en el lugar correcto. Ante tal momento de locura a los 13 años, en plena adolescencia cualquier muchacho podría haberse rendido y dejado todo mediante la desesperación y la angustia, sin embargo Bethany dijo: “fue Jesucristo quien me dio paz cuando fui atacada por el tiburón.”

En su testimonio cuenta que ella con su madre deseaban glorificar a Dios con su vida pero no sabían cómo hacerlo; oraban poniendo ese deseo de servir y, una semana después ocurrió el hecho impactante. Momentos después Bethany comprendió cuál era su lugar para predicar de Cristo a través de su carrera como surfista siendo voluntaria primeramente en Tailandia cuando ocurrió el Tsunami derribando a miles de familias. Fue de testimonio ante miles de personas en programas de televisión y ante los Teen Choice Awards.

Esta jovencita, quien a los 23 años se casó con Adam Dirks, un joven ministro cristiano, no deja de predicar y testificar su vida a muchos poniendo a Jesús como quien ha salvado su vida del peligro de aquel tiburón. Ha creado una fundación llamada “Bethany’s friends” para ayudar a otras personas que también han sufrido ataques de tiburones. También participa activamente en una organización llamada World Vision y también ha sido llamada para contar su testimonio en el sitio web “I am Second”.

Por último, en una de tantas entrevistas ella cuenta: “Cuando la gente me pregunta sobre lo que mi fe en Cristo significa, respondo: ‘Todo’. Y esto era una realidad tanto antes del ataque del tiburón como después. Creo realmente que esta fe es una gran parte de lo que me ha conseguido superarlo”. “Es un tremendo alivio”, explica, “el poder poner tu confianza en Dios y quitarte las cargas de encima”.

 

Sara Fontao